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viernes, 25 de abril de 2014

Día de graduación (o "Bitácora de emociones en el día de mi graduación")

A pesar de ser el día más importante del programa de maestría, la realización de todo el esfuerzo desplegado a lo largo de interminables meses, el fin supremo del MBA... a pesar de todo eso, la verdad es que no me sentía tan entusiasmado con la ceremonia de graduación. Quizás ya había pasado mucho tiempo después de haber obtenido el grado académico de magíster —técnicamente, en noviembre de 2013—; o talvez, por aquellos días tenía otra clase de preocupaciones laborales y familiares en la cabeza. No tenía idea de que ese sería uno de los días más memorables de toda mi vida... Esta es la bitácora del día de mi graduación.

El efecto "toga y birrete"



El día anterior, lunes, aprovechamos la hora de refrigerio para ir, Óscar Holguín y yo, a Centrum para recoger la toga y el birrete, así como las invitaciones para la ceremonia. Mi compañero de grupo de tesis se había leído todas las comunicaciones previas, al pie y al derecho, y era quien nos mantenía al tanto de cada novedad respecto del esperado acto solemne. Mientras escogía mi atuendo, comencé a sentir un cosquilleo de nostalgia; y es que desde mi graduación del nido (kindergarten) —34 años atrás— no había tenido la oportunidad de vestir un traje así.

Los previos

Martes, el "día D". Después de dejar a mi hija en su colegio, me enfrenté al espantoso tráfico de Lima. Llegué casi a las 8.30 a. m., aún a tiempo para poder ponerme el traje completo, tomarme la foto oficial, y por supuesto, también las fotos no-oficiales —individuales, grupales, selfies, etc.— en el patio y el cafetín, junto a mis demás compañeros de promoción.


A las 9.30 a. m., llamaron a todos al auditorio para el ensayo general. Nos íbamos a graduar junto a otras tres promociones... éramos más de cien graduandos en total. Mientras esperábamos la indicación para entrar al gran salón, veíamos cómo iban llegando nuestros invitados. Ahí nomás vi a los míos: mis padres y mi novia (con mi hijo en la barriguita). Apenas los vi, comencé a sentir los nervios. ¡Chispas... esto sí iba en serio!

Adentro, en el auditorio, el profesor José Acha (Director de Maestrías) nos explicó todo el protocolo de la ceremonia, hizo ensayar brevemente a los graduandos de las primeras filas cómo debían acercarse a la mesa de honor para la entrega de los diplomas, y nos dio las indicaciones de rigor —como poner en silencio los teléfonos celulares—. Salimos del auditorio, y fuimos a tomarnos las fotos oficiales por promociones.


Here we go!

Los invitados ingresaron al auditorio, y siendo las 10.30 a. m. arrancó la ceremonia. Nosotros estábamos afuera, esperando la indicación para entrar. Fue entonces cuando apareció la procesión académica de profesores y autoridades de la institución —con coloridas y pomposas indumentarias—, dejándonos a todos impresionados. Nos dieron la señal para ingresar, y los calurosos aplausos de familiares y amistades se escuchaban mientras entrábamos y nos ubicábamos en nuestros asientos ya designados.


En la mesa de honor, ya se encontraban las dos máximas autoridades académicas de Centrum: Fernando D' Alessio (Director General) y Percy Marquina (Director General Adjunto). El protocolo inició entonando el Himno Nacional del Perú —me pareció bastante curioso que proyecten en el ecran el video del himno con las letras debajo al estilo karaoke—. Acto seguido, un representante de cada promoción daría su testimonio de su paso por el programa de maestría.

Los testimonios

Mientras escuchaba atentamente al primero, quien no era de los nuestros, yo retrocedía en el tiempo llevado de la mano de su testimonio personal, rememorando mis propias vivencias en este proyecto llamado "MBA". Habló acerca del entusiasmo inicial; del volver a las aulas, las tareas y los libros; sobre los meses de convivencia con los compañeros de promoción —sus personajes, sus anécdotas y la conexión que con ellos se formó—; sobre los profesores y todo lo que nos enseñaron.


Los otros graduandos que salieron al frente —entre ellos, nuestro Roberto Moreno— también me hicieron reflexionar sobre la importancia de la humildad; y sobre saber reconocer y valorar a todos aquellos que hicieron posible que estuviéramos allí: nuestros seres queridos, padres, parejas e hijos. Fueron discursos emocionantes, que estoy seguro llegaron a conmovernos a todos.

Entrega de diplomas y reconocimientos

A continuación, llegó el momento más esperado de la ceremonia. Uno a uno fuimos llamados a subir al estrado para el acto protocolar de reconocimiento del grado académico alcanzado. Cuando tocó mi turno, me acerqué a la mesa de honor, me quité el birrete, el Dr. D'Alessio me colocó la medalla, me felicitó, me volví a poner el birrete, me acerqué al Dr. Marquina, él movió la borla de mi birrete hacia la derecha —con lo que simbólicamente pasaba ya de graduando a graduado— y me entregó finalmente el ansiado diploma de magíster... ¡Yeah!



Cuando ya todos ya estábamos de vuelta en nuestros asientos, el profesor Acha anunció que se procedería a condecorar a los primeros puestos de cada promoción. Cuando llegó el turno de la nuestra, llamaron a Ronal Baltodano, quien había obtenido el tercer lugar —"¡Buena, Berlusco!", pensé—. Y entonces, se produjo lo más inesperado de lo inesperado... ¡¡Me llamaron a mí por haber obtenido el segundo puesto!! Sin salir de mi asombro, me puse de pie y comencé a caminar hacia el estrado, sin mirar a nadie; los aplausos parecían oírse a lo lejos, como si alguien le hubiera bajado el volumen a todo a mi alrededor. Por segunda vez, subí hacia la mesa de honor y el Dr. D' Alessio me entregó el galardón. Mientras bajaba del estrado, oí nombrar al primer puesto de la promoción: nuestro Roberto Moreno, el "loco". 

Al escribir esta bitácora, acabo de recordar que los tres fuimos grupo alguna vez, para una tarea en la que analizamos el perfil macroeconómico de Italia —allí fue donde Ronal obtuvo el cariñoso apelativo de "Berlusco" (alusión al entonces presidente Silvio Berlusconi)—.

El gran finale

Para finalizar la ceremonia, el Director General tomó la palabra y se dirigió a la audiencia. Hizo una reseña de la historia de Centrum, y del importante posicionamiento que ya tenía y proyectaba para los próximos años; y sobre el camino que, como graduandos, habíamos recorrido, y el reto que teníamos por delante, ahora como graduados. Su discurso fue en verdad motivador. Al finalizar, todos subimos al estrado para la fotografía grupal y para el tradicional lanzamiento de birretes al aire —para mí, representaban las ilusiones, sueños y expectativas con las que todos iniciamos el programa de maestría—.


Una vez concluida la parte protocolar, "rompimos filas", nos felicitamos y nos juntamos con nuestros invitados; mi mamá estaba visiblemente emocionada, mi padre me dio un abrazo tan fuerte que jamás lo olvidaré, y mi novia... en su mirada y su sonrisa veía que no podía estar más orgullosa de mí. Todos salimos luego hacia el área que habían habilitado para el brindis, y aprovechamos para socializar y relajarnos un rato.



Adiós a las Crónicas de maestría

Ya por la tarde, cuando fui a recoger a mis hijos al colegio, les conté cómo había estado mi graduación y que me habían dado un premio por haber obtenido el segundo puesto; se alegraron mucho y me felicitaron. Les dije que ese premio era para ellos, porque gracias a ellos no me dejé vencer por el cansancio, las amanecidas o el estrés. Hace más de tres años, el primer día del programa, el mismo Dr. D' Alessio nos dijo que para culminar con éxito la maestría, se requería de coraje, dedicación y una actitud ganadora; yo añadiría otro factor muy importante: una motivación inspiradora; en mi caso, esa motivación fueron mis hijos.


Bueno, y con estas líneas me despido de todos ustedes, queridos lectores. Muchas gracias por acompañarme en este largo pero gratificante camino... y quién sabe... quizás volvamos a encontrarnos en "Crónicas de doctorado"... ¿por qué no? jejeje... ¡Quién sabe!  :)

Graduación del nido (1980)
Graduación de la maestría (2014)

miércoles, 26 de marzo de 2014

It's graduation time!

Desde hace varios días, se están haciendo las coordinaciones para la fecha más importante en la vida académica de cualquier estudiante de maestría: el día de la ceremonia de graduación.

Y es que el próximo miércoles 16 de abril a las 10 a. m., finalmente, vestiremos toga y birrete para poder recibir el diploma de magísteres en el auditorio de Centrum, completando así el camino iniciado en enero de 2011.


domingo, 14 de octubre de 2012

Melancolía de postgrado (o "Lo que más extrañaré de la maestría")

Allá por enero de 2011, cuando mi jefa me dio el sutil "cachetadón", haciéndome tomar conciencia de que, sin estudios de maestría, no tenía muchas oportunidades de escalar (o incluso de moverme) en el mercado laboral, entré en una depresión existencial que me duró más o menos una semana; después de la cual, ya había tomado la decisión que cambiaría mi vida (al menos, por los siguientes dos años).

Donde todo comenzó

Por aquella época, el grupo corporativo para el que laboraba tenía un convenio con Centrum Católica; gracias al cual, los colaboradores podíamos postular al programa MBA Gerencial a un precio, de lejos, barato. Luego de conversar con mi jefa, la decisión se convirtió en proyecto: allí fue donde comenzó el estrés de la maestría.

Mis miércoles y sábados jamás volverían a ser los mismos. Durante casi 20 meses, viví (o dejé de hacerlo) entre sesiones de clase, la biblioteca, DARSA, DOCSIS, los cubículos y salas de estudio, los libros y las carpetas de materiales, la intranet, los tableros con nuestros nombres, el café, más café, RedBull, la bodeguita, el ceviche, el chifa, el pollo a la brasa, el estacionamiento de adentro, el estacionamiento de afuera, las chicas que venían a encuestarnos, las chicas de los otros programas, el personal de seguridad, el ascensor, las escaleras, las aulas, el 303, los baños, la cafetería, Skype, las amanecidas, los controles de lectura, las tareas, los exámenes, los avances de la tesis, los profesores, pero sobre todo, mis compañeros de promoción.

Lo que más extrañaré de la maestría

Así como yo, cada uno de mis compañeros maestristas inició el programa con ilusiones, sueños y expectativas; cada uno sacrificó invaluables momentos de familia, de pareja, de diversión, de descanso. Junto a todos ellos —ya que 42 comenzamos y 42 terminamos— sobreviví la maestría, compartiendo cientos de vivencias, las que fui narrando en mi blog, Crónicas de maestría; el que queda, desde hoy, como un registro perenne, un testimonio real de que sí se pudo, de que sí es posible.

Sé que el lazo que ahora nos une será difícil de romper; como dice una frase anónima:

...la casualidad nos hizo hermanos, pero es el corazón el que nos hizo amigos.

viernes, 25 de mayo de 2012

RV: Acreditación de requisito de suficiencia en idioma extranjero

Ehhhhh!!!

Enviado desde mi BlackBerry de Movistar

From: "MBA Gerencial Lima" <mbaglima@pucp.edu.pe>
Date: Fri, 25 May 2012 19:44:17 -0500
To: <mbaglima@pucp.edu.pe>
ReplyTo: <mbaglima@pucp.edu.pe>
Subject: Acreditación de requisito de suficiencia en idioma extra njero - Prueba del 16 de mayo 2012

Estimado estudiante,

El presente es para informarle que en el último examen de suficiencia en idioma Inglés, rendido el día 16 de mayo de 2012, usted obtuvo un resultado aprobatorio por lo que el requisito de suficiencia en idioma extranjero para recibir el grado académico ha sido satisfecho.

Atte.


Óscar Carvajal R.

Profesor, Coordinador Maestrías Lima
CENTRUM Católica   
(511) 626 7100 ext 7144