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miércoles, 31 de octubre de 2012

El profe Enrique Alania en Gestión

Hoy en Gestión, se publicó la entrevista de Alejandro Arce a nuestro profesor de Gerencia de Operaciones, Enrique Alania, quien continúa como Logistics and Procurement Manager en Antamina, pero que lamentablemente se habría cambiado a ESAN —como profesor en la maestría en Supply Chain Management—.  



Me quedo con su afirmación:
No solamente la propia empresa tiene que fortalecerse. Parte de la labor de la compañía debe ser contribuir a fortalecer a sus proveedores, ya sea de insumos, servicios, materiales, así como también a los proveedores de integración hacia adelante, como distribuidores y transportistas. Eso vale tanto para la minería como para cualquier industria.

sábado, 26 de noviembre de 2011

Máximas del profe Alania


"Las personas no hacen las cosas por tres razones: porque no saben, porque no pueden o porque no quieren", refiriéndose a la importancia tanto del diseño y el entrenamiento en el puesto de trabajo, así como los aspectos motivacionales.

"La gente puede no aburrirse del puesto que tiene, pero sí de las cosas que hace", señalando el peligro del trabajo repetitivo en el desempeño de las personas. Y sobre el mismo tema, "la fatiga es natural, pero representa un riesgo para la productividad".

"El dinero es un motivador que dura muy poco tiempo", comentando que las necesidades que motivan al personal no son solo monetarios.

"Los criterios para diseñar las tareas deben tomar en cuenta la normalidad y no la excepcionalidad", haciendo énfasis en que los atributos y habilidades estándares, regulares, normales de las personas.

"Identificar lo que se puede mejorar, no depende del grado de inteligencia del observador, sino en su capacidad y destreza precisamente para observar".

Y finalmente, "debemos buscar que los equipos sean mejores que las personas que lo conforman individualmente".

domingo, 13 de noviembre de 2011

La parábola del dinero

Ayer, durante la clase de Gerencia de Operaciones, el profesor Alania nos contó la "parábola del dinero":

Llegó a un pueblo un ruso mafioso —forrado en dinero y acostumbrado al lujo y a los excesos— y entra en el único hostal del lugar. Le pide al dueño poder ir ver las habitaciones y le da un billete de 100 dólares.

El dueño del hostal sale corriendo a pagar sus deudas con el carnicero. Éste toma el billete y corre a pagar su deuda con el criador de cerdos. A su turno el criador de cerdos sale corriendo hacia el molino, para pagar lo que le debe al proveedor de alimentos para animales. El dueño del molino toma el billete y corre inmediatamente a liquidar su deuda con la prostituta del pueblo, a la que hace tiempo no le paga —en tiempos de crisis, hasta ella ofrece servicios a crédito—. La prostituta, con el billete en mano, sale para el pequeño hotel donde había traído a sus clientes las últimas veces, y que todavía no había pagado, y le entrega el billete al dueño del hostal.

En ese momento, baja el ruso, que acaba de echar un vistazo a las habitaciones, y dice que no le convence ninguna. El dueño del hostal le devuelve el billete y el ruso se va. Nadie ha ganado un centavo, sin embargo, ¡ya no hay deudas en el pueblo!, y todos miran el futuro con confianza.

Como conclusión, el profesor afirmó que, desde el punto de vista socioeconómico, más importante que la retención del dinero, es su circulación.

sábado, 12 de noviembre de 2011

La mala leche

O sea, mi grupo de trabajo de la maestría está "incómodo" conmigo. Se me asignó el desarrollo y presentación de un caso para el curso de Gerencia de Operaciones. Debía enviarlo al grupo para su revisión el jueves, y bueno, era viernes por la tarde y aun no terminaba. Para colmo de la aparente "conchudez" (de mi parte), envié un correo pidiéndoles que se conecten a las 9 p. m. para completar (y terminar juntos) la tarea.

¡Okay, okay! No debí enviar ese correo. Debí quedarme calladito y asegurarles que completaría el trabajo —como que fue así, finalmente—; sin embargo, horas antes uno de los chicos envió un correo proponiendo repartir lo que faltaba por hacer. Yo asumí que era un generoso ofrecimiento de darme una mano... Ignorancia crasa.

El correo que llegó a mi bandeja, casi al cierre de la tarde, me descuadró: "el grupo está incómodo contigo", "debiste avisar que no podías con el trabajo", "tuviste toda la semana para terminarlo", "recién lo has empezado a ver el miércoles", "que no se vuelva a repetir". Merecida llamada de atención o no... más probable que sí a que no, considero que hubiera sido más oportuna después de presentar el trabajo (el sábado en la tarde, ¡ojo!), ya que después de un "café cortado con mala leche" (injusto o no) de todas formas te deja "bajoneado" —como me decía Mariella Allan (¿así se escribía el apellido de mi otrora mejor amiga?)—.

Y "bajoneado" (léase desmotivado), no es el mejor estado de ánimo para redactar un documento y preparar una buena presentación, creo yo.

miércoles, 26 de octubre de 2011

El que puede hace... y el que no, critica

En esta oportunidad, me toca de estar del lado desafortunado e incomprendido del que critica. Y es que después de leer los dos primeros capítulos del libro de Administración y Dirección de la Producción (D'Alessio, 2004), me quedé con un déjà vu que me hizo retroceder algunos años, hasta mis épocas de pregrado en la Universidad Inca Garcilaso de la Vega. Algunos de los libros que mi alma máter nos entregaba para complementar los cursos adolecían de falta de estructura, inadecuada diagramación, falta de ilación y secuencia lógica de los textos al interior de los capítulos; y bueno, nos decían que los libros estaban siendo revisados y mejorados —y vaya que lo necesitaban—, con lo cual simplemente solo nos quedaba estudiar de ellos como podíamos o simplemente no tomarlos en cuenta.

Salvando las enormes distancias, estos dos primeros capítulos me dejaron una sensación parecida. Talvez el hecho de que el libro de D'Alessio esté recién en su segunda edición, comparado con las octavas, novenas y décimo primeras en los textos de los demás cursos, pueda atenuar mi desilusión. En fin, esta vez solo me queda esperar que los siguientes capítulos estén a la altura de mi casa de estudios.

sábado, 22 de octubre de 2011

La carnecita

Pues parece que llegamos al segundo de los cursos core (la carnecita) del MBA. El primero fue el de Gerencia de Marketing; esta vez, arrancando el tercer ciclo, se trata del de Gerencia de Operaciones, a cargo del profesor Enrique Alania.

Desde el punto de vista de la calidad de los procesos, lo que busca el curso es optimizar su utilización de recursos; sistematizar las preocupaciones respecto de los productos para no "gastar pólvora en gallinazo", a partir de su clasificación; y en fin, creo que su frase de introducción lo dijo todo: "Lo que cuesta caro, solo cuesta caro... no significa que sea necesariamente mejor".